El hidrógeno como vector energético: claves y desafíos para pensar la transición energética

29 de septiembre de 2026
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El docente e investigador español José Javier López Cascales, catedrático de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), visitó la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (FCFMyN) para dictar el seminario «El hidrógeno como combustible y su contribución a la descarbonización«.

Durante su estadía, el especialista reflexionó sobre el rol estratégico de este elemento en la transición energética global, los desafíos tecnológicos actuales y los lazos de amistad y cooperación científica que unen a ambas instituciones desde hace más de tres décadas.

Frente a los debates contemporáneos sobre el cambio climático y la búsqueda de alternativas a los combustibles fósiles, el hidrógeno se posiciona como un elemento clave capaz de incidir simultáneamente en múltiples sectores productivos. Actualmente, industrias como la química, la petroquímica, la metalúrgica y la alimentaria consumen grandes cantidades de hidrógeno. Sin embargo, este insumo proviene por lo general de fuentes no renovables, principalmente del metano, lo que genera volúmenes masivos de emisiones de CO2. «En la medida que seamos capaces de producir un hidrógeno que provenga de fuentes de energía renovable, sustituyendo aquel que emite dióxido de carbono, eliminaremos una cantidad enorme de gases de efecto invernadero», explicó López Cascales.

Las aplicaciones directas de esta tecnología se extienden también al transporte y la movilidad urbana. Los vehículos impulsados por hidrógeno mediante pilas de combustible no operan por combustión directa, lo que evitaría la emisión de gases contaminantes como los óxidos de nitrógeno, sino que generan únicamente vapor de agua y calor. Asimismo, el investigador destacó su enorme potencial para el transporte pesado y la logística de larga distancia. “Frente a las limitaciones de autonomía y los extensos tiempos de recarga que presentan los camiones puramente eléctricos a batería, los rodados propulsados por hidrógeno ofrecen rendimientos equivalentes a los de un motor tradicional de diésel, con tiempos de repostaje similares. Otra de sus grandes virtudes radica en el almacenamiento energético y su rol como sistema de respaldo ante cortes en el suministro eléctrico”, detalla.

“Esta tecnología está disponible y el gran desafío es reducir su costo de producción. Lejos de tratarse de ciencia ficción, este desarrollo tecnológico ya es una realidad concreta. Muestra de ello son los automóviles, camiones, estaciones de almacenamiento e incluso desarrollos navales de vanguardia, como el submarino S-80 fabricado en España. No obstante, el principal obstáculo para su masificación no es la viabilidad técnica, sino económica”, explica. El llamado «hidrógeno verde» producido a través de la electrólisis utilizando energías renovables sigue siendo más costoso que el hidrógeno obtenido mediante gas natural. Para López Cascales, la clave para reducir esta brecha de precios radica en la inversión sostenida en investigación y desarrollo, mejorando los catalizadores y los componentes de los electrolizadores y pilas de combustible. «Hace cuarenta años una placa fotovoltaica era carísima y hoy las compras regaladas. Con el hidrógeno sucederá un proceso natural similar a medida que los gobiernos,
los estados y el sector privado impulsen su desarrollo», comparó.


Más allá de su paso por las aulas del Departamento de Física en un seminario coordinado por el Dr. Rodolfo Daniel Porasso y con la colaboración de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia, la visita de López Cascales puso en valor una sólida historia de cooperación internacional. Durante más de treinta años, la relación académica se centró fuertemente en el campo de la biofísica, materializándose en publicaciones conjuntas, codirección de tesis doctorales e intercambios de investigadores entre España y Argentina. Aunque en esta ocasión el investigador abordó un nuevo campo temático, destacó que esta apertura hacia las energías
renovables busca complementar y potenciar las líneas de investigación locales. «Entre Cartagena, Murcia y San Luis hay 10.400 kilómetros de distancia, pero cada vez que estoy aquí me encuentro tan a gusto como en mi propia casa», expresó, al tiempo que recordó que las puertas de su laboratorio en España continúan abiertas para estudiantes y docentes de la UNSL interesados en realizar estancias y formarse en las nuevas tecnologías del hidrógeno.

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