Voto electrónico y confianza ciudadana: un modelo teórico robusto como alternativa orientada a la aplicación

7 de octubre de 2026
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La incorporación del voto electrónico en los sistemas democráticos contemporáneos genera debates apasionados. Por un lado, se destacan la celeridad en el recuento de datos, la reducción de irregularidades de la boleta de papel y la accesibilidad electoral. Por el otro, las objeciones se concentran en la desconfianza hacia la integridad de los sistemas informáticos y la dificultad del ciudadano común para auditar qué sucede dentro de la máquina. En esa encrucijada trabajó Silvia Bast para presentar su tesis doctoral en Ingeniería Informática.

Investigadora y docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), Silvia Bast, desarrolló una especificación integral para el modelo OTP-Vote.   Su trabajo amplía un desarrollo teórico previo y lo transforma en una propuesta robusta y auditable. 

A diferencia de las transacciones bancarias cotidianas, donde la prioridad del usuario es que su identidad quede inequívocamente vinculada a la operación, el sufragio exige preservar el secreto absoluto. “Cuando uno va a hacer una transferencia bancaria a través de homebanking, a vos te interesa que quede registrada tu identidad, el dinero que transferiste y a quién se lo transferiste”, explica Bast y agrega, “en un sistema de voto electrónico, el tema es que no quede registrada la identidad de la persona para preservar el secreto del voto, pero a la vez, la persona quiere estar segura de que su voto se registró y se contó como pretendía. Ahí entran en tensión dos características: el anonimato y la verificabilidad”.

Superar esta tensión requiere lo que en la literatura científica se denomina Verificabilidad Extremo a Extremo, es decir, la posibilidad de trazar que cada voto emitido haya sido computado correctamente en el resultado final sin revelar jamás la identidad ni la opción elegida por el votante.  El modelo OTP-Vote con el que trabajó Silvia no es un modelo común. “Su pilar criptográfico reside en el uso de claves One-Time Pad (libreta de un solo uso), propuestas originalmente por Claude Shannon, las cuales garantizan lo que matemáticamente se conoce como “secreto perfecto”. Además, la arquitectura de datos emplea una técnica de almacenamiento de múltiples canales que preserva la confidencialidad y evita la pérdida de información.   La clave de este modelo está en cómo se manipulan y se registran los datos, no en el proceso en sí mismo”, resalta la autora.

En su tesis doctoral, Bast especificó los procesos clave de las tres etapas de una elección: la configuración de la elección, el desarrollo y el cierre.   “El aporte más significativo de mi investigación es haber integrado el mecanismo de verificabilidad demostrando formalmente que el secreto del voto no se vulnera (…) y el desafío más grande fue demostrar matemáticamente que, con esa propuesta, el anonimato sigue valiendo. Además, la propuesta permite auditar sin perder el secreto del voto”, afirma.

¿Cómo funciona en la práctica para el elector? “Al votar, el sistema le otorga al ciudadano un número aleatorio que puede llevarse a su casa. Internamente, el sistema aplica una función sobre ese número, asociando el resultado directamente al voto almacenado. Concluida la elección, la autoridad electoral publica el listado de los números, la función utilizada y los pares de resultados.   El elector puede ingresar a la web oficial y constatar que su número figura entre los contabilizados. Sin embargo, como el valor no revela por qué candidato se votó, el comprobante es inútil para comprobar el sentido del sufragio ante terceros, protegiendo al votante frente a intentos de compra o coacción de voto”, enfatiza Bast.

 Asimismo, la investigación incluyó un modelo matemático probabilístico para evaluar dos escenarios teóricos de riesgo. Los resultados demostraron que la probabilidad de ruptura del anonimato es extremadamente baja y decrece a medida que aumenta la cantidad de electores, siendo idónea para las mesas electorales estándar de Argentina (300 a 350 votantes).

Consciente de la resistencia cultural y política hacia los sistemas puramente digitales, la especificación de OTP-Vote adopta una arquitectura de soporte híbrido (digital y papel).   “El modelo original era totalmente electrónico, pero al evaluar las resistencias, decidimos incorporar la impresión del voto. El elector puede chequear visualmente en papel que lo que se imprimió coincide con su selección antes de depositarlo en la urna. Esto nos da un Plan B si se detecta alguna anomalía, podemos recurrir al conteo manual”, asegura.

Si bien la tesis constituye una especificación formal y no el código fuente final de un software operativo, sus resultados dejan la puerta abierta para pruebas piloto a pequeña escala, como comicios universitarios o municipales.   “La academia trabaja para la sociedad; uno investiga para aportar mejoras al entorno en el que vive”, manifiesta Silvia al reflexionar sobre la articulación entre ciencia, tecnología y Estado. “Lo que sigue después de especificar es implementar y probar exhaustivamente. Pero con eso solo no alcanza, hay que ganarse la confianza del electorado. Lograr esa confianza va a ser un trabajo de mucho tiempo, pero esta tesis aporta un camino probado y con rigor matemático para demostrar que es posible diseñar un voto electrónico seguro, verificable y anónimo”.

“Me llevo la mejor experiencia de este posgrado. Es un ambiente académico de excelencia. En la FCFMyN cursé mis dos posgrados, tanto la maestría como el doctorado donde tiene un equipo docente de excelencia y he desarrollado vínculos con mis colegas y compañeros que perduran y espero que sigan perdurando en el tiempo (…) Quiero agradecer a todo el equipo docente del doctorado, y especialmente a mis directores que son Germán Montejano  y Mario Verón, que me cuidaron, me contuvieron y me ayudaron para que no perdiera de vista el objetivo y también a mis colegas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de la Pampa, porque un doctorado una no lo puede hacer sola, te tenes que rodear de un equipo, de gente valiosa”, concluye.

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