“Sacudón Serrano”: el libro que rescata del olvido el histórico terremoto de 1936 en San Luis

2 de noviembre de 2026
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Fue presentado en la FCFMyN por su autor, el Padre Eduardo López Franco, estudioso de los eventos sísmicos históricos en la región. La obra recupera fuentes de archivo y testimonios orales para reconstruir un acontecimiento que conmovió  al norte provincial. Destacaron la importancia de la prevención y concientización. “Existen fallas activas en la región, y en donde ha temblado volverá a temblar”, afirmó.

Un sismo que estremeció la provincia, el mayor desde que se tienen registros históricos, pero que para la mayoría quedó olvidado en la historia. El libro “Sacudón Serrano”, escrito por el Padre Eduardo López Franco, reconstruye en detalle las alternativas, el impacto y las consecuencias del terremoto que sacudió a San Luis en 1936.  La obra fue presentada en la Sala de Situación de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (FCFMyN). 

El acto fue organizado por la FCFMyN y contó con el auspicio de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNSL. En la presentación estuvo el rector de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), Dr. Raúl Gil; el obispo de San Luis, Monseñor Gabriel Barba; el decano de la FCFMyN, Dr. Rodolfo Porasso; y el vicedecano, Dr. Daniel Sales. 

La Dra. Silvana Spagnotto, docente e investigadora de la FCFMyN, asesoró científicamente a López Franco en la confección del libro y participó como organizadora y moderadora en la presentación.

La presentación del libro se realizó en la Sala de Situación de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales.

Un sismo que estremeció la provincia 

El 21 de mayo de 1936 a las 20:15, la provincia fue sacudida por un movimiento telúrico con una magnitud estimada de 6,2 que causó importantes destrozos en el interior provincial, en especial en los departamentos San Martín y Ayacucho. El hipocentro se ubicó a una profundidad estimada de entre 30 a 40 kilómetros. 

López Franco señaló que el 90 por ciento de las edificaciones de San Francisco del Monte de Oro, que en ese momento era la localidad más importante del norte puntano, fueron afectadas por el sismo, con agrietamientos y derrumbes parciales, como el que sufrió la Escuela Normal.   

“Además, el fenómeno estuvo acompañado por luces y relámpagos en el cielo y ruidos subterráneos de gran potencia», señaló. 

El sismo obligó a numerosas familias de la zona a dormir a la intemperie en carpas durante  meses por temor a las réplicas, que se extendieron hasta fines de julio. López Franco recordó que en esa época el Estado nacional no contaba con protocolos de auxilio inmediato ante catástrofes de este tipo, y la asistencia generalmente corría por cuenta de las provincias.  

Además de San Francisco, entre las localidades que reportaron mayores daños estuvieron: San Martín, Las Chacras, Villa de Praga y Los Corrales (actualmente Leandro N. Alem). 

“En Villa Mercedes, en ese momento el principal polo económico provincial, el temblor provocó cortes de energía eléctrica y la clausura preventiva de su iglesia matriz”, destacó el autor. En la ciudad de San Luis el terremoto se sintió con fuerza, pero sin mayores consecuencias estructurales. 

Destacó que en la década del treinta del siglo pasado la población en la provincia era predominantemente rural, por lo que pueden haber habido damnificados por el sismo que no fueron registrados. Por el evento no hubo que lamentar víctimas fatales en la provincia.  

López Franco destacó que el fenómeno se percibió a más de 800 kilómetros de distancia, registrándose en los sismógrafos de Buenos Aires. También generó alarma e inquietud en el sur de Córdoba, Mendoza y La Rioja.   

La memoria de los protagonistas

Uno de los pilares  del libro radica en la recuperación de fuentes orales. La presentación realizada en la Sala de Situación de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (FCFMyN)  contó con el valiosísimo testimonio de Zoilo Peralta, vecino de San Francisco del Monte de Oro, quien fue testigo del sismo cuando tenía apenas seis años.

«Nos preparábamos para cenar y de golpe sentimos una mezcla de ruidos extraños, viento, explosiones y mucha potencia. Se escuchaba el balido de los animales y los perros estaban como humillados. Salimos y fue una noche helada e interminable. Son momentos que no se olvidan más: vivimos en carpas hasta septiembre por el miedo a regresar a nuestras casas», recordó.

Zoilo Peralta (izq) tenía solo seis años cuando fue testigo del terremoto de 1936 en la localidad de San Francisco.

Concientización y prevención

El Padre López Franco  enfatizó que las catástrofes naturales golpean con mayor severidad a los sectores de menores recursos, ya que carecen de acceso a construcciones de mayor calidad o sismorresistentes.

«Este trabajo es para despertar conciencias y prevenir. Existen fallas activas en la región y donde ha temblado, volverá a temblar», concluyó el autor.

Además, subrayó la necesidad de preservar el patrimonio documental de la provincia para mantener la memoria colectiva: «Por lo general hay una falta de atención a los archivos; hay que guardar y clasificar todo».

Daños causados por el terremoto de 1936. Foto: Blog «Historia de San Francisco del Monte de Oro».
El Obispo Tibiletti junto a ciudadanos frente a un edificio agrietado. Foto: Blog «Historia de San Francisco del Monte de Oro».
Carpa en la plaza de Las Chacras, Departamento San Martín. Foto: Blog «Historia de San Francisco del Monte de Oro».

Fotos: FCFMyN y Blog «Historia de San Francisco del Monte de Oro. El Terremoto de San Luis (1936)» de Mario Z. Camargo

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