Es un proyecto que reúne a científicos de Paraguay, Argentina y Brasil que desarrolla pinturas reflectantes especiales para coberturas de viviendas. La iniciativa permite mitigar las olas de calor urbano y bajar hasta un 35% el consumo de aire acondicionado. También, capturar gases de efecto invernadero y producir hidrógeno verde. El INFAP (CONICET-UNSL) colabora con la investigación.
El cambio climático es una realidad incontrastable reflejada por una multiplicidad de evidencias y materializada en olas de calor extremas cada vez más frecuentes. Frente a este enorme desafío, una cooperación internacional respaldada por agencias científicas regionales impulsa un proyecto innovador centrado en la tecnología de techos fríos (cool roofs), que logra reducir las temperaturas en las viviendas y permite un considerable ahorro energético, entre otras ventajas.
¿Qué es la tecnología de techos fríos?
Fátima Yubero, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCQ-UNA), encabeza el proyecto internacional denominado “Promoción de la resiliencia energética y ambiental de las ciudades a través del desarrollo de techos fríos para la refrigeración urbana, la captura de CO₂ y la producción de H₂”. La especialista, quien ofreció recientemente una conferencia sobre la tecnología de techos fríos en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), subrayó que esta innovación se define por el uso de compuestos en techos de inmuebles que son fácilmente aplicables y de alta reflectancia solar, lo que disminuye el calor absorbido.
Detalló que la iniciativa implica un descenso de la temperatura en la vivienda, disminución en el consumo energético por menor uso de equipos de refrigeración, reducción en la emisión de gases de efecto invernadero al bajar la demanda de generación eléctrica proveniente de plantas térmicas o de combustibles fósiles, y un mayor confort y seguridad para las personas, en especial aquellas vulnerables a los golpes de calor. Además, los techos fríos prolongan la vida útil de las estructuras de los recubrimientos al evitar los ciclos de expansión y contracción de los materiales por estrés térmico, un proceso que provoca resquebrajamientos y otros defectos estructurales.
El proyecto se centra en formular pinturas para recubrimientos utilizando materias primas accesibles localmente o con formulaciones químicas de bajo costo para reemplazar insumos importados, que poseen una mayor huella de carbono. Uno de los objetivos es desarrollar nanorrevestimientos para techos fríos, que permitan generar, paralelamente, hidrógeno y energía eléctrica sostenible.
Una realidad apremiante
La necesidad de mitigar las altas temperaturas en algunos centros urbanos es acuciante. En Asunción (Paraguay), sus habitantes enfrentan veranos con temperaturas superiores a los 40 °C por las “islas de calor” urbanas, fenómeno causado por las concentraciones de cemento, techos oscuros y asfalto. Hay un aumento de las temperaturas. Podemos creer o no en el cambio climático, pero todos sufrimos los golpes de calor”, destacó Yubero y agregó: “El golpe de calor puede ser muy grave en pacientes con patologías crónicas”.
Sin embargo, se constató que el uso de techos fríos sobre materiales convencionales (chapa u hormigón) reduce la temperatura superficial de las coberturas de las viviendas entre 15 °C y 20 °C, lo que supone un descenso de 2°C a 5°C dentro del inmueble. Se estima que la implementación masiva de esta tecnología en ciudades puede reducir entre 1°C y 2°C la temperatura para toda una zona metropolitana.
Materias primas accesibles y sustentables
En Paraguay, el proyecto liderado por Yubero desarrolló un revestimiento ecológico formulado a partir de la palmera de coco nativa, conocida como Mbokaja en idioma guaraní. Los científicos emplean la biomasa procesada de la cáscara y el carozo de la palmera para la formulación de pinturas térmicas. “La palmera es resiliente al cambio climático. La idea era sacar un compuesto para usar en la formulación de pinturas. Se genera un material de alta reflectancia que además es antifúngico», explicó, y contrastó estas ventajas con las pinturas que tienen compuestos orgánicos volátiles, que generan emisiones.
Más allá de este avance, la doctora advirtió que existe “un vacío regional” sobre los programas de promoción de este tipo de materias primas y que no hay datos sobre el comportamiento de los materiales en general. “El sector de construcción es uno de los mayores consumidores de energía y contribuye al 30 por ciento de las emisiones de carbono a nivel mundial”, señaló.
La experiencia en Argentina
El proyecto internacional ya realizó pruebas experimentales en Argentina. En Posadas, Misiones (que comparte con Paraguay variables climáticas de alta humedad y radiación UV) se logró un ahorro energético del 35 por ciento a través de un menor uso de equipos de refrigeración, mientras que en pruebas realizadas en Mendoza este porcentaje fue del 20 por ciento. Yubero señaló que en la ciudad de Posadas se proyecta que unas 35 mil casas cuenten con la tecnología de techos fríos.
La participación del INFAP
El Laboratorio de Sólidos Porosos (LabSoP) perteneciente al INFAP (CONICET-UNSL) y dirigido por el Dr. Karim Sapag, docente e einvestigador de la FCFMyN, participan del proyecto a través del estudio de materiales porosos a escala nanométrica.
«En el Laboratorio de Sólidos Porosos desarrollamos una serie de materiales con poros muy pequeños a partir de distintos componentes. Estos materiales los utilizamos para captar o capturar dióxido de carbono, o captar y almacenar hidrógeno o algún otro gas», explicó. «A mí me contactan porque ven la oportunidad de incorporar al sistema de pinturas algún material que colabore o para captar o almacenar gases de efecto invernadero, o para aprovechar la radiación que se produce para montar sistemas electrolíticos y a partir de ahí producir hidrógeno», añadió.
Sapag dijo que ve factible la implementación de estas innovaciones en el ámbito local. «Vamos a ver si nos podemos contactar con autoridades en la provincia para que se pueda aplicar en las viviendas sociales. En San Luis tenemos un clima adecuado para su aplicación porque esto funciona bien cuando existen amplitudes térmicas importantes«, afirmó.
Un esfuerzo multinacional
El proyecto de “Techos fríos” fue seleccionado en el marco de la Convocatoria Regional a Proyectos I+D en Transición Energética 2023 de las agencias regionales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) de Uruguay, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) de Paraguay y la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo, Brasil (FAPESP).
Además de Yubero, las investigadoras principales del proyecto son la Dra. Noelia Liliana Alchapar, del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía INAHE-CONICET, Mendoza, Argentina; y la Dra. Lía Toledo Moreira Mota, Escola Politécnica/EP/PUCCAMPINAS, Pontificia Universidad Católica, Campinas, São Paulo, Brasil.