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Premiaron a los estudiantes de Ingeniería Electrónica que obtuvieron el segundo puesto en el concurso de Siemens

El proyecto del equipo de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales midió el consumo eléctrico real en sectores de la universidad y logró reducir el gasto energético a través de una campaña de concientización. En el certamen compitieron 44 propuestas de seis países de Latinoamérica.

Orgullo, capacidad, creatividad, satisfacción y reconocimiento. Todas estas sensaciones y conceptos colmaron el Laboratorio 1 del Bloque 2 de la UNSL, que fue el escenario de la  ceremonia en la que se premió formalmente a los estudiantes de la carrera de Ingeniería Electrónica de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (FCFMyN) que alcanzaron el segundo puesto en el programa Siemens Smart Infrastructure – Eficiencia Energética 2025. La convocatoria reunió a 44 proyectos de universidades de Argentina, Colombia, Chile, Perú, Ecuador y Bolivia.

El equipo de la FCFMyN estuvo conformado por los estudiantes Matías Pereyra, Aylén Domínguez, Emanuel Morales y Fernando Carranza, bajo la dirección del Ing. Gerardo Galo, profesor del Departamento de Electrónica. Además, contó con el asesoramiento de los ingenieros Ivana Trento, Alfredo Debattista y Rafael Jofré Vidal.  

Posicionamiento a nivel regional 

La distinción incluyó la disertación “Eficiencia Energética y Calidad de Energía”, a cargo del Ing. Ricardo Rojas —responsable del desarrollo del Negocio de Eficiencia Energética y Calidad de Energía para Siemens Argentina—, quien fue el encargado de otorgar los premios. Cada uno de los estudiantes recibió computadores personales y la UNSL sumó equipamiento de última tecnología: dos multimedidores, un Gateway Inotec para el manejo de los dispositivos, y un software específico.  

«Estar en el segundo puesto de 44 es un enorme mérito. Los posiciona no solo a nivel nacional sino a nivel regional. El trabajo fue muy importante», destacó Rojas, quien resaltó el rigor del proceso de selección: «Siemens hizo la clasificación, realizamos sugerencias, pero el que da el veredicto es un jurado externo. Se buscó un trabajo concreto, en el que haya verdaderos valores de medición, y que se interactuara con otras personas y ámbitos, porque esa es la vida real».

Detalles del proyecto 

El proyecto local consistió en una medición del consumo real de energía de la UNSL entre diciembre de 2024 y julio de 2025, proceso en el que se empleó un medidor Siemens SENTRON  PAC 3200 que había sido ganado en una edición anterior del concurso. Este equipo fue instalado en el Transformador N°1, que abastece el edificio Rectorado, el Auditorio Mauricio López, el Bloque IV y la Biblioteca Antonio Esteban Agüero.

El equipo encontró un contexto con un consumo energético constante y considerable en actividades académicas, administrativas y de investigación, con costos eléctricos que constituían una parte significativa del presupuesto institucional. Esto marcaba un escenario en el que el costo y la huella energética se incrementaban sin contar con una visibilidad en tiempo real. 

Los estudiantes mensuraron el consumo diario y constataron una demanda relevante los días de semana en la franja de 6:00-7:00 hasta las 18:00, coincidente con el periodo de mayor actividad en los espacios de la universidad. En un principio proyectaban que en las franjas comprendidas entre las 0:00 y 6:00, y de18:00 a 0:00, se verificara un consumo equiparable al de un fin de semana, ya que en teoría la merma en la actividad es similar. Sin embargo, comprobaron que la demanda difería de manera ostensible.  “Una noche de un lunes se consumía mucho más que una noche de un sábado», puntualizó Fernando Carranza.

Esta disparidad motivó al equipo a salir de los laboratorios, hacer encuestas y realizar una campaña de concientización en septiembre de 2025. «Hicimos charlas con la gente para preguntarle qué pasaba, y las respuestas que recibíamos era que, de un lunes a un martes, por ejemplo, había gente que dejaba los dispositivos de climatización encendidos para venir al otro día y que el ambiente estuviera agradable”, señaló.  Otra situación que incrementaba el consumo es que había sectores que por el tipo de sistema disponible debían encender todas las luminarias de un área determinada,  a pesar que no hubiera personal en alguna de las oficinas.  

El fin de semana si estaba arraigado un comportamiento más racional. “Encontramos que había gente que se iba el fin de semana, y que por las dudas que hubiera una tormenta desconectaba todos los dispositivos eléctricos en la oficina», relató el estudiante, agregando que el objetivo principal fue «que esos hábitos que estaban consolidados para el fin de semana fueran aplicados todos los días». Tras la campaña de concientización, realizada en septiembre del 2025, se lograron resultados contundentes, con un consumo energético que descendió en un 6 por ciento.   

Más allá de la parte técnica, el proyecto sirvió para desarrollar habilidades blandas y comunicaciones entre los estudiantes, de enorme trascendencia en la vida profesional.  «Como el transformador alimentaba el Rectorado, la Biblioteca y el Cuarto Bloque, tuvimos que hablar con la gente de esas secciones para ver cómo se estaba trabajando», destacó Matías Pereyra, mientras que Gerardo Galo subrayó la relevancia del trabajo de concientización: “Hubo mucho trabajo humano, pasando por varias áreas de la universidad».  

Aylén Dominguez resaltó que un factor que diferenció al proyecto de los estudiantes de la FCFMyN fue la implementación  concreta  en un escenario real, cuando otras iniciativas presentaron pruebas de laboratorio o ensayos. 

Un proyecto con historia y continuidad 

Los estudiantes adelantaron que la iniciativa continuará. «La universidad cuenta con tres transformadores, y nosotros hicimos la medición de un solo transformador, tenemos dos transformadores más para pedir y la idea es seguir con este proyecto», dijo Carranza.

El premio confirma el nivel académico de la UNSL en la región y el Ing. Alfredo Debattista subrayó que existe una continuidad en el trabajo: «Este es el segundo ‘Dream Team’ que tenemos en la universidad, ya que en el 2019 hubo un equipo que sacó un premio a nivel regional».