Jorge Horas, una figura insustituible que abrió caminos para la ciencia en San Luis 

El 10 de abril se conmemora el Día del Investigador y de la Investigadora Científica, y la fecha es una oportunidad para recordar la huella de Horas en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), un legado que fusiona capacidad, integridad y tenacidad y que fue clave para impulsar el crecimiento de la producción científica.

La capacidad de hacer ciencia es una de esas costumbres argentinas que, a pesar de los problemas y desafíos, siempre muestra particularidades distintivas. El 10 de abril se conmemora el Día del Investigador y de la Investigadora Científica, en homenaje al nacimiento del Dr. Bernardo Houssay (Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1947) y la fecha es una oportunidad para recordar el legado de un investigador que dejó una huella enorme en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), como fue Jorge Horas, recientemente fallecido. Compañeros de trabajo resaltan en este día el papel trascendental que tuvo su figura en el crecimiento científico local a través de su capacidad, integridad y su tenacidad, en la que la dificultad nunca fue una excusa. 

Una huella imborrable

Todos los que compartieron momentos con Jorge coinciden en que fue una personalidad irrepetible. “Tengo unos gratísimos recuerdos y una gran consideración y admiración por Jorge Horas.Fue un ejemplo extraordinario de compromiso. Le han tocado muchas funciones y siempre mostró una honestidad intelectual admirable. Tenía una actitud muy seria para discutir los temas, los trabajos y los resultados. Nunca buscaba la comodidad y  la condescendencia del otro”, señaló el físico y exrector de la UNSL, Dr. José Luis Riccardo, quien dijo que Horas fue “una figura emblemática para nuestra universidad”.   

“Él honró nuestra profesión. Era una persona muy reflexiva y culta, con ideas y posturas claras, también en temas generales que excedían lo laboral”, destacó el Dr. en Física Hugo Velasco, exdirector del Instituto de Matemática Aplicada (IMASL). Su colega el Dr. Antonio Ramírez Pastor, quien ha sido titular del Departamento de Física, afirmó: “Jorge es una persona por la que siento un profundo cariño. Tengo la mejor de las consideraciones sobre él, por eso su partida genera un profundo dolor. Ha dejado una huella imborrable para todos aquellos que lo conocimos”. 

La doctora en Física, Ana María Vidales, aseguró que la personalidad de Horas combinaba integridad con un temperamento firme. “Era una gran persona, muy transparente en la forma de expresar lo que pensaba. Tenía un carácter fuerte, asertivo. Era muy frontal y ese era un buen rasgo de su personalidad.  Era muy entusiasta, y le gustaba hablar y conocer a la gente. Era muy curioso”, describió.  

Para el caso del secretario de Relaciones Interinstitucionales de la UNSL y exrector de la UNSL, Dr. Felix Nieto Quintas, la presencia de Horas en su vida se retrotrae antes de ingresar a los claustros. “Tengo una larga relación con Jorge, que empieza incluso antes de iniciar mi vida universitaria. Nuestras casas estaban en la misma manzana, la que queda conformada por Caseros, Mitre, Lavalle y Bolívar. Él conocía a mi padre, que tenía un almacén en la calle Caseros y Bolívar, y también conocía mi apodo de chico, que era “Cachito». En ese momento Jorge ya era estudiante universitario”, recordó. “He tenido una relación con él que trasciende lo académico. Tengo una gran admiración por su tenacidad y honestidad intelectual. Fue un tipo que dejó un ejemplo en la universidad”, añadió. 

Un profesor exigente y formador de discípulos

La pasión de Horas por la ciencia se manifestaba de forma distintiva en su rol como formador. “Fue un docente muy querido y respetado. Fue un incansable formador de discípulos; jóvenes alumnos de la licenciatura y del doctorado completaron sus estudios bajo su dirección. También era un asiduo participante en los congresos”, destacó Velasco. 

“A Jorge lo tuve como profesor en una de las materias. Fue un profesor con una dedicación extraordinaria, dedicando tiempo a sus alumnos, a la discusión profunda de los temas que enseñaba. Él fue jurado cuando me tocó recibirme con la presentación de la tesis de licenciatura”, señaló Riccardo. 

“Tuve la suerte de conocerlo en prácticamente todas sus facetas académicas. Fue mi profesor en Física del Estado Sólido. Era estricto, pero justo. Siempre procuró no solo la enseñanza en la materia, sino que también empezó a formarnos como colegas y futuros físicos”, dijo Ramirez Pastor y agregó: “Hacía cosas muy interesantes durante la cursada, como traer profesores de otras provincias para dar algunas clases. Eso nos brindaba otra perspectiva”.

“Fue mi profesor de Física del Estado Sólido, allá en 1986, mientras cursaba cuarto año. Después hice la licenciatura y el trabajo final con él en difusión de gases en medios porosos”, rememoró Vidales.  “Física del Estado Sólido era una de las últimas materias de la carrera y todo un desafío. Jorge tenía la fama de ser exigente. A nosotros nos gustaba mucho la materia”, indicó Nieto Quintas. 

Impulso fundacional a la investigación 

Riccado no dudó en señalar que el aporte de Horas para el crecimiento científico fue “mayúsculo”.  “Fue muy importante para impulsar la Física acá en San Luis y un protagonista muy relevante. Yo llegué a la universidad en 1981 y su generación tuvo mucha gravitación en la organización de la universidad”, dijo. 

Velasco subrayó que la trayectoria académica de Horas fue “continuamente en ascenso» y recordó que formó parte del grupo liderado por Ezio Marchi (primer director del Instituto de Matemática Aplicada), con quien completaría su doctorado. “Conocí a Jorge a mediados de los sesenta, cuando él era un reconocido alumno de la Licenciatura en Física. Fue miembro del grupo de investigadores que fundaron lo que luego sería el Instituto de Matemática Aplicada (IMASL)”, contó. 

“Empecé a interactuar como colega con Jorge y comprobé que era un innovador. Siempre tenía temas novedosos. Él empezó a hablar de redes neuronales, que para nosotros era algo muy nuevo. Su idea era que tuviéramos una producción científica de primer nivel y que los resultados se publicaran en revistas de primer nivel”, señaló Ramirez Pastor. 

“Jorge fue mi director de tesina de licenciatura. Con él hice el estudio de polímeros; ahí pude apreciar su faceta como investigador. Era una persona muy puntillosa y cuidadosa con lo que hacía, y nos formó de esa manera para hacer ciencia”, recordó Nieto Quintas. 

Vida institucional 

La energía de Horas no se agotaba en la docencia y en la investigación, y exhibió una activa participación institucional en la Universidad Nacional de San Luis. “Su tarea de gestión fue muy meritoria. Formó parte de diversos organismos de gobierno universitario, como el Consejo Directivo de la Facultad, Consejo Superior, Asamblea Universitaria, y también tuvo participaciones en organismos de Ciencia y Técnica”, señaló Velasco.  

“Horas fue director del Departamento de Física. Su trabajo no solo se limitó a ser profesor y un excelente investigador, y a promover y dirigir alumnos, sino que dedicó mucho tiempo a su compromiso institucional”, subrayó Riccardo. 

“En el Departamento de Física fue uno de los que promovió contrataciones de profesores de otras provincias. Siempre quiso potenciar el departamento trayendo gente de primer nivel que nos ayudara a crecer”, sumó Ramírez Pastor. “Jorge fue un gran respaldo cuando fui decano de la Facultad de Ciencias Físico, Matemáticas y Naturales (FCFMyN). Siempre fue un apoyo y una voz de consejo, incluso de advertencia”, añadió Nieto Quintas.  

Esfuerzo y resiliencia 

Velasco destacó que, a pesar de las limitaciones físicas que le imponía su enfermedad, Horas logró hacer una carrera notable. “Tenía una inigualable dignidad que lo caracterizó toda su vida. Creo que el ejemplo de Jorge será recordado por siempre”, dijo. 

Riccardo dijo que Horas fue un ejemplo de “esfuerzo y resiliencia», y dijo que, lejos de poner sobre la mesa sus dificultades físicas, buscaba servir a los otros. El exrector recordó una anécdota que refleja esta tenacidad: “El Departamento de Física estaba en Chacabuco y Pedernera, y él ya estaba en el edificio del Rectorado, donde estaba la sede anterior del Instituto de Matemática. Pero nunca interpuso su condición física para buscar alguna comodidad e iba a las reuniones en Chacabuco y Pedernera. Esta actitud habla de esfuerzo, de compromiso y de responsabilidad”.  

“Sus dificultades físicas hacían que todo cobrara un valor mucho más grande en relación a  cualquier otra persona que no hubiera tenido esos problemas. Nunca puso esto como excusa. Era un gran luchador”, afirmó Ramirez Pastor. 

La ciencia en el país, en la mira 

La investigación en el país hoy se encuentra en riesgo por la falta de recursos. Nieto Quintas mencionó estadísticas preocupantes. Indicó que la proporción del presupuesto que  destina el gobierno nacional a Ciencia y Tecnología está por debajo del indicador del 2002, lo que implica que perforó el mínimo histórico. “La situación es muy grave y está a punto de ser irrecuperable. Es una generación que pierde y eso es muy difícil de recuperar; es un capital muy importante que se licua ante la falta de inversiones”, lamentó. 

“La investigación para la Argentina ha sido, es y seguirá siendo muy importante para el desarrollo del país; ningún país que quiera desarrollarse lo hace si no tiene ciencia y tecnología.  Lamentablemente, en estos tiempos no se está entendiendo de esa manera y tenemos una desfinanciación brutal en todo lo que es investigación científica. Cualquiera que piense que sin ciencia vamos a parar a un lugar mejor está equivocado”, advirtió Vidales. 

“Estamos en un momento en el que está en discusión el estado de la ciencia argentina. Hay muchas limitaciones, y eso nos lleva a pensar cómo estirar la frazada para la investigación y la generación de conocimiento. Vivimos un momento en el que los jóvenes muchas veces toman otros caminos”, dijo Riccardo. 

“Hay preocupación por la falta de financiamiento que tiene el sistema científico en general, pero tenemos que redoblar esfuerzos para que los jóvenes puedan seguir formándose y capacitándose. Giorgio Zgrablich (creador del Instituto de Física Aplicada y fundador del Conicet San Luis), cuando se refería a las épocas oscuras del país, como fue la Dictadura, decía que aún en los momentos más difíciles no hay que bajar los brazos, porque es la manera de que, en el momento en el que la cosa cambie, uno tenga gente formada y preparada”, afirmó Ramirez Pastor.