Mujeres en las Matemáticas: un camino de superación y de lucha contra las barreras invisibles
Tres matemáticas de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (FCFMyN) señalan que aún persisten sesgos de género que conspiran para alcanzar el máximo desarrollo profesional en esta disciplina. Coincidieron que la maternidad representa un desafío muy importante para los tiempos académicos y de investigación.
Las matemáticas son un mundo fascinante por sus conceptos, sus interrelaciones y su vinculación como “alfabeto” básico de la realidad. Pero para las mujeres que eligieron esta disciplina, los retos no solo derivan de llegar a un resultado tras varios cálculos o resolver una ecuación, sino que deben superar otras barreras: aún existen sesgos que conspiran para alcanzar el máximo desarrollo académico y la maternidad supone un desafío muy importante. En el Día Internacional de las Mujeres en la Matemática, entrevistamos a la Dra. Paola Manasero, la Dra. Noelia Juárez y la Dra. Analía Silva para que nos cuenten su experiencia como docentes e investigadoras de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (FCFMyN).

Una distribución desigual de tareas y asignaciones
La Universidad Nacional de San Luis (UNSL) tiene una tradición femenina importante en el área de las ciencias matemáticas que queda reflejada en el número de docentes e investigadoras. “En el Departamento de Matemática siempre ha habido mujeres. Nuestra referente local es la profesora Ruth Martínez, y siempre hemos tenido profesoras mujeres. En investigación también las hay”, señaló Manasero, mientras que Juárez resaltó que “en Matemática hay varias referentes mujeres, a diferencia de otras disciplinas”. Ambas coinciden en que nunca padecieron algún tipo de discriminación, pero destacaron que hay cuestiones que dificultan la carrera profesional y académica.
“Las tareas de gestión, que requieren comunicación, se recargan en las mujeres”, subrayó Juárez, y puntualizó que, a pesar de una presencia femenina significativa, los cargos de mayor jerarquía son asignados a los hombres, algo que la Doctora en Matemática adjudicó a los cuidados que demanda la maternidad, y también a los que se dan eventualmente a otras personas.
“Las tareas que requieren mucho trabajo, pero dan poco rédito académico, generalmente se asignan a mujeres; y las tareas que dan menos trabajo, pero otorgan visibilidad y prestigio, se asignan a hombres. Esto muchas veces está justificado en que se dice que las mujeres son más prolijas, ordenadas y empáticas”, señaló Silva y agregó: “Otra cosa que pasa es que cuando se organiza un congreso, primero se proponen nombres de colegas hombres en vez de colegas mujeres. Las mujeres son minoría”.
Sesgos que persisten
Silva subrayó que hay estudios que demuestran la persistencia de los sesgos a nivel académico. “Por ejemplo, se envían dos CV exactamente iguales. A uno le ponen nombre de mujer, y al otro de hombre; y siempre terminan contratando al hombre”, afirmó. “Existe sesgo de género a la hora de asignarnos tareas. Esto hace que la construcción de los currículos sea distinta para las mujeres. Una evaluación que parece objetiva y justa, en realidad no lo es”, explicó.
“La comunidad matemática es consciente de estos sesgos. Muchos subsidios para organizar congresos tienen en cuenta que entre los conferencistas se busque la equidad de género. Esa condición se pone porque, si no, naturalmente se invita a más hombres”, distinguió.
El desafío de la maternidad
La maternidad implica un desafío muy importante para los tiempos académicos y de investigación. “Cuando uno toma la decisión personal de ser madre, debe entender que el tiempo de trabajo ya no va a ser el mismo, independientemente si tenés el acompañamiento de tu pareja, porque la madre es la madre. (…) Tuve que adoptar una nueva manera de trabajar para darle tiempo de calidad a mis hijos, y brindar tiempo de calidad a mis hijos implicó resignar horas de trabajo”, afirmó Manasero.
La Doctora en Matemática agregó que le llevó varios años poder retomar el ritmo académico y profesional que tenía antes de la maternidad. “En ningún periodo de la maternidad pude trabajar; y en mi caso tuve que parar mucho tiempo”, aseguró.
“La maternidad se superpone con etapas importantes de la formación. La edad en la que comúnmente se tienen hijos es cuando se termina la carrera y se está haciendo un doctorado o empezando un posdoctorado Estos son los periodos en los que la persona más produce científicamente”, puntualizó Juárez.
“El día que entrego mi licencia por maternidad, me llega un mail que me decía que tenía que presentar el informe de un proyecto. Pedí si podía presentarlo después de la licencia, pero no me lo permitieron. Presenté el proyecto, y una semana después nació mi hijo. Esa fue mi experiencia hace un par de años, aunque esto cambió. Ahora, si estás de licencia, está contemplado que puedas presentar estos documentos después”, afirmó Silva.
Un reconocimiento progresivo
Si bien aún existen desigualdades y barreras, las matemáticas coinciden en que existe una tendencia en el mundo académico a reconocer las cuestiones de género. Juárez destacó que la Unión Matemática Argentina posee una comisión de género, que se dedica a tratar estos temas y a darles visibilidad.
“A raíz de estos estudios sobre sesgos de género en algunas universidades de otros países, ante dos postulantes con los mismos antecedentes, otorgan el cargo a la mujer, justamente para compensar los sesgos de género”, señaló Silva, quien resaltó también que hay muchos estudios que grafican cómo la maternidad repercute en las carreras científicas de las mujeres, por lo que se han tomado medidas que contemplan esta realidad.
“Muchas convocatorias tenían términos de edad, y eso era por igual tanto para mujeres como para hombres. Ahora algunas convocatorias se extienden uno o dos años para el caso de las mujeres que fueron madres”, afirmó.
Para Silva, todos estos cambios son positivos, aunque no llegan a ser suficientes. Afirmó que es imprescindible que aquellos que ocupan puestos que demanden toma de decisiones, ya sea en tareas de evaluación, gestión o distribución de actividades, tengan presente las cuestiones de género y así puedan aportar “su granito de arena para que la matemática sea un ambiente más inclusivo y equitativo”.
La fecha
El Día Internacional de las Mujeres en la Matemática se celebra el 12 de mayo, fecha elegida por tratarse del nacimiento de Maryam Mirzakhani (1977-2017), matemática iraní que en el 2014 se convirtió en la primera mujer en recibir la Medalla Fields, el equivalente al Premio Nobel en esta disciplina. Mirzakhani falleció a la corta edad de 40 años.

