Memoria y justicia: la geología forense y su rol clave en la investigación del Centro Clandestino de Detención Campo Las Lajas
La investigación encabezada por el Dr. Aldo Giaccardi de la FCFMyN aportó importantes avances en esta causa por delitos de lesa humanidad, en la que se procuró conocer el destino de Mauricio Lopez, primer rector de la UNSL y quien desapareció en 1977.
La geología forense es una disciplina que fusiona capacidad detectivesca con un sólido conocimiento científico, y permite aportar pruebas valiosas para causas judiciales relacionadas a la desaparición de personas. Esta labor es la que ha llevado a cabo el equipo encabezado por el Dr. Aldo Giaccardi en el Campo Las Lajas, ubicado en el Departamento Las Heras (Mendoza), que funcionó como un Centro Clandestino de Detención (CCD) en la última dictadura militar (1976-1983). La investigación científica aportó importantes avances en esta causa por delitos de lesa humanidad, en la que se procuró conocer el destino de Mauricio López, primer rector de la UNSL y quien desapareció en 1977.
En el contexto de la agenda colectiva por los cincuenta años del Golpe de Estado, Giaccardi, geólogo perteneciente a la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (FCFMyN), brindó el conversatorio “Geología de la Memoria”, en el que abordó el trabajo realizado en Campo Las Lajas. El encuentro sirvió para constatar el aporte determinante de la ciencia a los procesos de Memoria, Verdad y Justicia.

Los profesionales que se dedican a la geología forense en una primera etapa analizan fotografías aéreas, imágenes satelitales, documentos y recopilan testimonios sobre el lugar a investigar. Luego, se procede al trabajo de campo en el que emplean instrumentos y herramientas específicas para analizar el subsuelo. En caso de detectar anomalías, pueden proceder a realizar las excavaciones.
El trabajo de los geólogos de la UNSL, Aldo Giaccardi y David Aguilera, en el Campo Las Lajas, comenzó en 2005, luego de que Elba Morales, apoderada legal del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) regional Mendoza, los convocara al enterarse de las investigaciones de geología forense efectuadas en la provincia de Santa Fe.
“Las Lajas tiene una superficie de 1.200 hectáreas. Fue un campo de la Fuerza Aérea que se utilizó como campo de tiro. Incluso se hacían certámenes internacionales de aviación. El trabajo no fue fácil. Había que encontrar en un área muy grande un terreno removido que puede ser de solo uno por dos metros. Además, lo que la justicia buscó no era lo que se debería haber buscado”, señaló Giaccardi.
Las Lajas representó un sitio clave de la represión ilegal, en el que las víctimas eran retenidas en carpas y otras instalaciones de esa unidad, perteneciente a la zona de la IV Brigada Aérea. La existencia del campo empezó a sospecharse ya desde que se armaron las denuncias penales en 1985. Se constató que había un número importante de desaparecidos que ninguno de sus compañeros había visto en un centro de detención. Además, las listas de NN del cementerio de la capital mendocina no coincidían con el número aproximado de desaparecidos.
El testimonio de personas que estuvieron detenidas en el campo fue clave para confirmar la existencia y la ubicación del predio. Emilio Luque, militante secuestrado en Mendoza en 1977, permaneció encapuchado en Las Lajas, aunque sintió el ruido constante de aviones y el olor a los explosivos. Describió la existencia de grandes pozos o socavones en donde se colocaban a las víctimas y aseguró haber compartido cautiverio con Mauricio López. Además, identificó accidentes geográficos que permitieron delimitar con más precisión las zonas de excavación.
Horacio Ferraris, militante de la Juventud Peronista secuestrado en San Luis en junio de 1977, fue también determinante con su testimonio. Fue la única persona que vio con vida al exrector Mauricio López, entre los meses de julio y agosto de 1977. “Ferraris estuvo dos meses de cautiverio. En ese período permaneció con los ojos vendados, pero en algún momento logró ver dónde estaba e hizo un croquis. Indica una carpa grande y una carpa chica de tortura. Si en el 2004 recién se confirma que Las Lajas es un centro clandestino de detención, fue gracias al testimonio de Ferraris”, señaló Giaccardi. Ese mismo año se formaliza la denuncia ante la Justicia Federal de Mendoza sobre el funcionamiento de un CCD en el predio.
La observación de las fotografías aéreas en el sitio próximo al cerro Las Lajas fue reveladora: mostró idas y vueltas, con excavaciones que coexistían junto a construcciones. En las imágenes satelitales se observó la marca de excavaciones ya rellenadas. “En 1975 estaban las carpas, las instalaciones móviles, pero en 1979 ya no estaban más. Entre 1977 y 1979 existió una pista aérea de aterrizaje. Tenía 3 kilómetros de largo y unos 200 metros de ancho. Corresponden a dimensiones de una pista internacional”, describió el geólogo forense de la FCFMyN.
“En 1978 hubo un despliegue importante en la zona para intimidar a los chilenos, ante la posibilidad de guerra. Fue posiblemente el momento en el que se taparon los pozos. Ese año Las Lajas fue un hervidero de gente y ya no había detenidos. Presumiblemente, a Mauricio López lo asesinaron a finales de 1977. Dicen que él no estaba vendado en el predio, y por eso no sobrevivió”, dijo Giaccardi y señaló que es posible que los restos del primer rector de la UNSL hayan sido removidos. El campo en el que estaba la pista de aterrizaje fue expropiado en mayo de 1983, pocos meses antes del retorno de la democracia.

Giaccardi señaló que en 2015 Gendarmería realizó pericias en el sector y elaboró un informe. El equipamiento de prospección era adecuado y potente, pero según el geólogo no fue empleado con profesionalidad y criterio. “Trajeron tres GPR (radar de penetración terrestre que detecta anomalías por remoción del terreno). También tenían GPS diferencial (mejora la precisión de metros a centímetros). Les doy pautas a Gendarmería de cómo debía desarrollarse la investigación y que era necesario conocer lo que había a cinco metros de profundidad. Sin embargo, los que realizaron el estudio no eran geofísicos. Se hace una investigación a nivel somero, y no detectan remoción de tierra”, afirmó.
Pero a fines de ese año, el equipo comandado por el geólogo forense de la UNSL logra un hallazgo importante: encuentran autopartes de unos cuatro vehículos enterradas a más de cuatro metros de profundidad. Las carrocerías se encuentran sobre parte de un socavón generado por una bomba de alto poder explosivo y que en algún momento se llenó de forma intencional con materiales limpios (no basura), lo que demandó la utilización de maquinaria y personal. Esto ratificó que el cerro Las Lajas había sido usado para desaparecer bienes y personas de manera sistemática.

Con las evidencias y los testimonios aportados, en septiembre de 2018 el Tribunal Oral Federal N°1 de Mendoza reconoció oficialmente al Campo Las Lajas como Centro Clandestino de Detención y condenó con penas de prisión perpetua y más de 20 años de prisión a exmiembros de la Fuerza Aérea y de la Policía por delitos que incluyeron homicidios, privación ilegítima de la libertad, tormentos y violencia de género. Si bien el cuerpo de Mauricio López no ha sido hallado, las sentencias contemplaron su caso, ya que existen certezas de que su destino final fue Las Lajas.
El proceso fue parte de la megacausa que investigó la represión perpetrada por las fuerzas de seguridad en conjunto con el Poder Judicial.

