El aprendizaje digital, un mundo de posibilidades pero también de desafíos
El e-learning gana terreno de la mano de la tecnología y de sus ventajas, pero una adaptación plena a la virtualidad requiere mejoras en seguridad e infraestructura.
El aprendizaje digital llegó para quedarse. La mayor accesibilidad, la posibilidad de estudiar desde cualquier punto del planeta, la reducción de costos y el intercambio de información son solo algunas de las ventajas de un medio que se impone a través del avance de la tecnología. Sin embargo, el e-learning no está exento de desafíos y de problemas, que deben ser abordados y solucionados si se aspira a una adaptación plena al mundo virtual.
El vuelco hacia el aprendizaje digital, cuyo Día Internacional se conmemora todos los 19 de marzo, es inexorable. “Es muy oportuno que las instituciones educativas tengan educación a distancia. Es bueno que el estudiante obtenga la información de diversos modos, porque esto, por ejemplo, te abre las puertas para estudiar cuando necesitas trabajar”, señaló Alicia Castro, docente del Departamento de Informática y especialista en seguridad informática, quien agregó que lo ideal es que en el futuro toda la oferta académica presencial pueda ser replicada de manera digital.
Pero la transición de un aprendizaje convencional a uno virtual no es un paso sencillo y requiere de una adaptación. “Muchas veces se quiere migrar una carrera que se dicta de forma presencial a un formato virtual y ahí se producen los tropiezos. Hay docentes que vienen de la vieja escuela y es difícil para ellos armar una materia para un entorno virtual, porque eso requiere de un proceso y demanda tiempo y esfuerzo”, afirmó Castro, quien subrayó que la capacitación de los educadores es clave.
Además, la formación digital, por sus propias características, puede derivar en aislamiento y falta de interacción durante el aprendizaje. “Las clases sincrónicas son un monólogo continuo. El desafío es que en este tipo de clases haya participación. Por ahí el profesor pregunta si entendieron y no se ven las caras de los alumnos”, dijo y agregó: “Hay que preparar las clases virtuales de una forma diferente a las presenciales”.
De igual relevancia resulta prestar atención a las condiciones del estudiante. “Hay que acondicionar la educación en relación a un alumno que está solo sin conocimientos previos y sin un docente al lado que te guíe. El material disponible debe estar adecuado a las metodologías que el docente utiliza”, dijo. Captar la atención de los jóvenes en una realidad en la que conviven con una multiplicidad de pantallas y distracciones es un gran objetivo para el e-learning. “Los jóvenes no aguantan más de treinta minutos concentrados en la pantalla, cuando una clase tiene como mínimo una hora”, sumó Castro.
Uno de los desafíos que encuentra la formación digital en el país está en la falta de infraestructura. La especialista reconoció que, por lo general, se ve mucha voluntad para implementar el aprendizaje digital, pero advirtió que faltan recursos, tanto en equipamiento como en personal. Otro inconveniente se vincula con las deficiencias en la seguridad digital, un factor que conspira seriamente para el normal funcionamiento de las plataformas digitales educativas.
“La infraestructura de seguridad en la mayoría de los campos virtuales está casi ausente. Puede ocurrir que hackeen la página. Conozco casos en los que alguien usurpó la identidad del profesor para cambiar las actividades de un curso o hacer algo malicioso. También con Inteligencia Artificial se puede suplantar la identidad del estudiante, quienes por lo general no usan contraseñas seguras”, aseveró.
Usar (y no abusar de) la Inteligencia Artificial
Castro reconoció que la Inteligencia Artificial (IA) es una herramienta muy importante en la formación digital, pero destacó que esta debe ser usada con racionalidad y con espíritu crítico a la hora de evaluar la información proporcionada por este medio.
“Por mi experiencia he tenido casos de estudiantes que hicieron copy-paste en ciertas tareas, algo que fue detectado porque los textos tenían giros que ni siquiera son de esta zona geográfica. Después vienen los exámenes y no saben qué responder. Además, la IA siempre busca dar una respuesta, pero por ahí hay equivocaciones y errores”, alertó.