Un enorme salto científico: el INFAP sumó un importante laboratorio de primer nivel mundial 

El equipamiento permite estudiar la ciencia de superficies y fue operado por el renombrado físico norteamericano Wilfred Tysoe, quien ha mantenido en las últimas décadas una estrecha y fructífera relación con la UNSL. “Esto nos permite competir y hacer investigación de punta”, destacó el Dr. Octavio Furlong, quien gestionó la incorporación del laboratorio junto a su equipo.

Un gran paso adelante para los científicos de San Luis y del país. Luego de un proceso de varios años, el Instituto de Física Aplicada (INFAP) logró incorporar esta semana un importante laboratorio de fisicoquímica de superficies que fue operado por el renombrado físico norteamericano Wilfred Tysoe, de la Universidad de Milwaukee–Wisconsin. El traslado de este equipamiento, que posee un valor de 1,5 millones de dólares, logró materializarse a través de un esfuerzo conjunto entre la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) y el CONICET. 

La relación de Tysoe con la UNSL es estrecha, fructífera y de larga data. “La interacción comienza hace unos treinta años con Giorgio Zgrablich, fundador del INFAP. De ahí se generó un vínculo. Fuimos varios los estudiantes que nos íbamos recibiendo y realizábamos el doctorado con Tysoe. Así se generó un vínculo muy importante con la UNSL”, destacó el Dr. Octavio Furlong, quien gestionó la incorporación del laboratorio junto a su equipo. 

El proceso para sumar el nuevo laboratorio no fue sencillo y demandó la inversión de tiempo, pericia y recursos. Además, debían cumplimentarse todos los pasos burocráticos, que no eran pocos al tratarse de un equipamiento tan complejo y valioso que iba a ser retirado de los Estados Unidos. En el medio, estuvieron las complicaciones que trajo la pandemia. 

Furlong  junto con Carlos Sosa, técnico del CONICET, viajaron en el 2024 a Estados Unidos con la misión  de desmontar y embalar las piezas del equipo, que Tysoe ya no iba a utilizar.  “En la universidad de Milwaukee–Wisconsin  nos reservaron un lugar para que pudiéramos guardar las partes del laboratorio para después ir a buscarlas. Todos estos pasos demandaron dinero para los pasajes y las estadías. Fue un esfuerzo muy grande de parte de la UNSL y del CONICET”, señaló. 

Al final del 2025 volvieron a Estados Unidos para concretar el traslado del laboratorio y que empezara así su periplo rumbo a San Luis. “Ese viaje duró cuatro meses, principalmente por cuestiones de aduana en Estados Unidos, porque se estaban enviando piezas de un valor de 1,5 millones de dólares a otro país”, afirmó. 

Furlong subrayó cómo toda la comunidad de la UNSL, incluso a lo largo de diferentes gestiones, se unió con el objetivo de sumar tecnología de punta que pone a la casa de estudios en una posición de vanguardia.  

El salto de capacidades que logra la UNSL y el CONICET con la incorporación del nuevo equipo es trascendental. “Cuando esto esté instalado y funcionando vamos a pasar a tener uno de los laboratorios más importantes en lo que hace al estudio de la ciencia de superficies de Latinoamérica”, indicó Furlong y añadió: “Esto nos posiciona a nivel mundial. Nos permite competir y hacer investigación de punta en lo que hace al campo de las ciencias de superficies”.


El equipamiento permite estudiar a fondo las superficies de los materiales sólidos, con incidencia en los procesos industriales y químicos. “Prácticamente en cualquier proceso que involucre un material sólido estos ocurren inevitablemente a través de los átomos que están en la superficie, que son los que están en contacto con otros materiales o con el entorno”, dijo.

Furlong señaló que el laboratorio se irá armando de manera progresiva, y con un orden de prioridad para poder empezar a realizar ciertos experimentos. “El equipamiento es muy específico, y no cualquiera lo puede aprovechar. Nosotros, que lo hemos usado al hacer el doctorado, podemos sacarlr fruto”, aseguró. 

Un aporte invalorable 

El aporte de Tysoe a la ciencia de San Luis y de la Argentina ha sido invaluable. Entre sus antecedentes, el científico ha impulsado simposios y escuelas  en las que participaban científicos locales, y fue clave para la puesta en funcionamiento de un espectrómetro de rayos X en San Luis. Además, facilitó el arribo de un microscopio de fuerza atómica en La Plata. 

Por sus “méritos excepcionales” y “especiales servicios a la Universidad en la enseñanza e investigación”, el físico recibió en septiembre de 2024 el Doctorado Honoris Causa, la máxima distinción honorífica que concede la UNSL.